En esos momentos deseaba morir ¡ESTABA ARTA! Pero yo solamente no había hecho nada para merecer aquel destino.
Como dije antes las cosas fueron realmente peor, me quedaba sola en el recreo y todas las noches la misma tortura. Mi mundo se desmoronaba... ¿cómo ser feliz?La verdad es que nunca lo había sido.
Un día vi una chica a la que las "pokeras" habían excluido, nos hicimos amigas. Ella se llamaba Elisa y también la había pasado casi lo mismo que a mí. Había probado la ouija, y eso la destrozaba la vida, al igual que a mí.
Cuando nos dimos cuenta eramos las mejores amigas, entonces nos empezamos a informar sobre como terminar con nuestra maldición. Así que encontramos una solución razonable; teníamos que simplemente rezar. Que raro ¿no? Pues funcionaba, los demonios no nos perturbaban. Pero seguiamos malditas, a no ser que nos suicidemos ya que somos menores. Y decidimos hacerlo. Nos colgamos cada una de la lámpara de su habitación. Las dos lo hicimos, ahora nos andamos buscando como espíritus de luz.
<*-FIN-*>
No hay comentarios:
Publicar un comentario